martes, 25 de febrero de 2014

Tenía la certeza de que prácticamente me había enamorado de ella a primera vista, pero en realidad...¿qué persona en su sano juicio no se enamoraría de esos ojos? Era increíble, hablaba con ellos... Apenas necesita pronunciar palabra para dar a entender a los demás como se sentía.

Era preciosa, o al menos todos le repetían eso...todo el mundo babeaba por ella por fuera, sin darse cuenta de la guerra interna que llevaba dentro. Lloraba por fuera poca veces y a la hora de sonreír, más de lo mismo... aunque no todo son desgracias, la verdad que le salía una sonrisa algo rota al pasar por su tiendas de golosinas favorita, ¿qué iba a hacer ella? Se moría por los dulces casi tanto como sin el aire.

La gente no paraba de reprocharle lo bonita que era su sonrisa y lo poco que la enseñaba, ella no entendía la manía que tenía la gente de sonreír sin ganas, sin motivos. Siempre había sido una chica con esperanzas y la verdad ¿porqué no?, siempre le habían dicho que eso era lo último que se perdía pero...a estas alturas eso que tanto le habían repetido se quedó en el olvido y de lo poco que se acordaba su cabeza le había dado la vuelta o lo había arrinconado en el lugar de las cosas poco importantes.

Siempre habría creído que de mayor quería ser como esa chica y sin embargo, aquí me ves. Llorando por la muerte del alma de esa niña, que soñaba con solamente sonreír.

Mis secretos están quemando en un agujero.

¿Puedes sentir el miedo? Tal vez puedas olerlo, puede que incluso rozarlo... Y dime...
¿cómo es? Necesito saberlo, porque puede que esté conmigo ahora, lo presiento.
No tengo nada que perder, en realidad, pero siento que podría perderlo todo por ti
y ya me dirás tú que puedo perder si todo lo que tengo eres tu. (O tenía.)

Me estrello con esta sucia realidad que me ladra sin cesar.