miércoles, 29 de enero de 2014

Aire.

Llovía, y la verdad no le parecía raro porque, ¿en qué año, no
 había visto a Enero mojarse desde la ventana? Sonreía, a veces, la verdad
que ese tiempo la deprimía. Echaba de menos la vida y no solo por las
risas de los niños, el olor a césped recién cortado o  los niños
en las piscinas jugando con sus padres... Echaba de menos la vida casi
tanto como vivirla.
Aunque ahora ya daba igual, ella se había olvidado de lo que era reír
hasta que el pecho doliera, llorar tanto por lo bueno como por lo malo porque
si por algo se había encerrado y no solo en su casa, sino también si misma, era
por todo lo malo por lo que no había llorado en su momento, lo que hizo que
la pobre chica que había creído en la facilidad de la vida, ahora se encontrara
respirando el mundo a través de una ventana.

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