Le habían discutido tantas veces sobre como debía vestir,
como debía hablar y como debía comportarse para ser la hija perfecta
que al final se olvidó de como era ella misma en realidad.
Le habían dicho prácticamente como debía vivir correctamente, para ser eso, una más.
Se le había pasado por la cabeza tirar todos sus discos de música, arrancar los pósteres de las paredes, cambiar totalmente de parecer, cambiarse de carrera y dedicarse a la ciencia. Y, todo eso ¿para qué?¿Para ver su vida pasar como lo había visto su madre y su tía? Estaba dispuesta a todo eso por un poco de calma, por una noche sin empapar la almohada, por dormir del tirón sin pensar si dormir también lo hacía mal.
Se había infravalorado hasta el punto de no querer vivir, pero en algo en lo que todos debemos estar de acuerdo es que hay que tener muchos motivos para dejar sola a la gente que te necesita, ella sabía que tenía los mismos motivos para irse que para quedarse y decidió quedarse,a duras penas por toda la gente que, la verdad, no era mucha... toda esa gente que había apostado por ella al 200%.
Estaba arrinconada, agachada y queriendo gritar pero dentro de si misma algo le decía que se levantara que luchara, y a la vez sentía que estaba agotada que esa guerra ya estaba perdida desde hacía años.
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