lunes, 13 de enero de 2014

Artistas, benditos ángeles que vienen a salvarnos.

Tenían eso que necesitaba cualquier espíritu luchador, tenían una mirada que parecía que te turbaba hasta el más puro de los pensamientos, unas manos que siempre estaban dispuestas a alzarse por lo que su cuerpo considerara digno para ser luchado, tenían unos labios...¡menudos labios! No había visto en mi vida bocas iguales, gritando, alzando el tono por encima del de los demás, diciendo a grito pelado que estaban ahí y que no se iban a rendir.

Habíamos gritado desde el primer segundo de vida ¿por qué íbamos a callar ahora? Justo ahora que era cuando todo a nuestro alrededor nos necesita. Nos insultaron, nos despreciaron, incluso llegaron a afirmar que eramos la escoria de la sociedad. "Viviendo del cuento", decían...Pobres, no saben cuánto habían luchando por llegar donde estamos y al final para qué, ¿para que nos callen ahora? No lo permitirían entonces y no lo permitiremos nosotros ahora, nunca más agacharíamos los brazos.
Sin temer a nada, puede que solo a una parte de lo que nosotros somos, teniendo claro que si hemos llegado hasta aquí no es por dar marcha atrás.
"Nunca nos rendiremos", es una promesa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario